Acerca de estos delirios

Acá voy a escribir lo que quiero y en la medida en que tenga ganas... No crean que es el blog de García Márquez o de un ganador del Pulitzer; simplemente son cosas que se le ocurren a alguien a quien le gusta compartir. Al que le guste que lea, y al que no, no importa. Nadie se va a morir por no hacerlo... Después de todo lo mío es la radio che!!!
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lunes, 27 de octubre de 2008

El destino histórico


Los gobiernos demuestran encomiable afán por encauzar el país en la senda de su destino histórico. Pero ¿en cuál destino histórico? Si uno busca referencias en el pasado –o sea en la Historia Nacional–, habrá que descartar los años de la Organización, los de la Anarquía, las épocas golpistas y defactas, los lapsos de estado de sitio y los largos períodos ocupados por gobiernos surgidos del fraude y de la tramoya. Quien aspire a tomar como ejemplo el pasado (con el propósito de descubrir allí el destino histórico) lo más probable es que no queden muchas alternativas y deban remitirse a una fecha muy precisa. Aquí proponemos una: el 2 de febrero de 1926. Fue un ese un día estupendo para e país: cayó en martes y el presidente Alvear se sintió un poco indispuesto, de manera que no concurrió a la Casa Rosada. Se quedó en cama, a boldo, y aprovechó para ponerse al día con la correspondencia. Siete ministros de su gabinete estaban de vacaciones (tres en Riviera, dos en Piriápolis y los otros dos en sus respectivas estancias), así que no se emitieron decretos ni ordenanzas. Hubo un memorandum producido por un funcionario menor de Relaciones Exteriores con destino a Interior, pero en el camino el muchacho que lo llevaba fue atropellado por un tranvía y no se tuvo más referencias del papelito. Los jefes militares estaba empeñosamente abocados a sus funciones específicas ( o sea que los cuarteles lucían primorosos, los árboles a la cal, el pasto ralo y la caballada pulcra) y los dirigentes de los partidos opositores maduraban sus críticas bajo los parasoles de la Costanera. Ese día reinó la calma chicha, el país funcionó perfectamente, no hubo crímenes ni asaltos y aparte del cadete de Relaciones Exteriores y de un borracho que se llevó por delante un árbol, no hubo otro accidente que enturbiara el clima de paz.
Modestamente, creemos que ese día constituye una expresión meritoria de lo que significa el anhelado destino histórico. Y sólo ese día, ya que al siguiente Alvear se puso bueno y volvió a su despacho y un edecán le dijo que una delegación de samaritanas quería verlo para contarle el problema del bocio en Salta.

Es de esperar, pues, que cuando alguna autoridad predique la conveniencia de reencontrarse con nuestro destino histórico, se refiera directamente al 2 de febrero de 1926, una de las más gloriosas jornadas de la patria, aunque los almanaques la ignoren.

Firpo, Norberto: Las paralelas no se tocan, nene. Buenos Aires, EMECÉ Editores, 1972, págs. 41 y 42

sábado, 30 de agosto de 2008

Aprenda historia en dos patadas

Llevo como diez minutos tratando de explicar por qué he llamado a esta sección “Comprendamos la historia”. En medio de la argumentación me levanté a buscar unos libros que me ayudarían en la tarea, pero me encontré con que las cosas no eran como yo creía... Así que ahora no sé qué decir, pero eso es lo de menos. Me gustó este titulo para la etiqueta y listo...

Una persona que se considera eminentemente práctica como yo, tiene siempre a flor de labios una pregunta: ¿para qué sirve tal o cuál cosa? Si tiene un fin práctico, en lo posible inmediato, la tomo; si no, la dejo. Así es como nunca entendí cuál es el sentido de pasar años “haciendo filosofía”. ¿Saber el Mito de las Cavernas me hace ser mejor en mi trabajo? ¿Por leer tratados de Teología voy a llevar un pedazo de pan a mi mesa? ¿Descubrir que una estrella situada a 20 mil millones de años luz de la Tierra se apagó hace una culada de años, me permitirá votar mejor en las próximas elecciones? Evidentemente no; entonces ¿para qué cuernos me sirve todo eso? Una vez escuché que en el peor de los casos saber de mitología griega, por ejemplo, sirve para saber de mitología griega... y punto. Creo que esa respuesta me vino muy bien para justificar muchas de las cosas que me gustan y que, siguiendo mi razonamiento anterior, no tienen mayor sentido. Al fin y al cabo los hombres somos contradictorios che... ¿o no?

Así es que puedo justificar un cierto aprecio por la Historia. Napoleón se murió hace muchos años; de San Martín sólo quedan cenizas en un cofre de la Catedral de Buenos Aires y el Pitecantropus ya no habita entre nosotros. Yo tengo que vivir día a día mirando para adelante, entonces ¿para que me sirve saber Historia? Pues para eso, para saber Historia....

Pero a mí me llevó muchos años comprenderla medianamente y lograr que de vez en cuando me interesara. Creo que la razón de eso es la manera en que me la enseñaron en la escuela secundaria, donde el aprendizaje de los conocimientos se convierte en una tortura y no en un placer como debería ser. Por eso yo quiero tomarme el atrevimiento de usar este humilde blog para enseñarle Historia, muy rápida y fácilmente, a quienes tengan la valentía de leer las macanas que en el escribo. Manos a la obra entonces.

La Historia está llena de muchas cosas; todo es Historia. En estos momentos por ejemplo, estoy escuchando un CD de Edith Piaf, que ya es Historia... Por eso, para hacer las cosas rápido, lo mejor es tener dos o tres puntos en claro, que son los más importantes. Lo primero, es conocer cómo se divide la Historia universal. A saber en:

1) HISTORIA ANTIGUA: Fue hace muuuucho mucho. El planeta estaba poblado por unos seres medio bestias, todos peludos, que caminaban encorvados, diciendo cosas ininteligibles como uggll dapum grrrrrss mspufgbuajjj y pegando garrotazos a troche y moche.

2) HISTORIA MEDIEVAL: ¿Qué es el Medioevo? A ver cómo lo explico... Tal vez un ejemplo gráfico sea lo mejor.

MEDIOEVO



3) HISTORIA MODERNA: La edad moderna transcurre más o menos desde mediados del siglo XV a finales del siglo XVIII, es decir, entre la Medieval y la Contemporánea.

4) HISTORIA CONTEMPORÁNEA: Es la de ahora ¿vio?. Acá entran Menem, los Kirchner, Bush, Bin Laden, Margaret Tatcher y todos esos personajotes. Usted ya la conoce sobradamente, así que mejor no perdamos tiempo.

Bueno, creo que por hoy es suficiente. Al final fueron mucho menos de cinco minutos, así que no se pueden quejar.