Niña Yolanda ¿dónde andará?
Atrás se quedó alumbrando
su claridad…”
Jujuy tiene magia, tiene cultura, tiene historia y lo ancestral está presente a la vuelta de la esquina. Desde que puse un pie en esta hermosa tierra, ando buscando los lugares de los que me hablan las canciones.
Así llegue a Yala por aquello de “Santa Leoncia de Farfán, de la Quebrada de Reyes…”; visite Lozano, el de la zamba; estuve en la casa de las lavanderas del Río Chico y caminé por las mismas calles que “El Humahuaqueño”…
La artista falleció en Córdoba en 1968 y fue su esposo, el “Cuchi” Carenzo, quien decidió comenzar con la celebración en recuerdo de esta mujer que por amigos tenía a Pablo Neruda, Jaime Dávalos, Gabriela Mistral, Atahualpa Yupanqui y el Cuchi Leguizamón entre otras personalidades destacadas de la cultura. La casa de la familia no sólo recibía a estos y otros amigos, sino que bajo su techo el General Manuel Belgrano organizó el Éxodo Jujeño y entre sus paredes se firmó la paz de la Guerra del Chaco.
Se hace un pozo en el suelo y luego se le ofrenda a la tierra, comida, bebida y cigarrillos, agradeciendo por lo que nos da durante el año, y pidiéndole perdón por el daño que le hacemos. Papas, maíz, chorizo, locro, vino, cerveza, fueron algunos de los alimentos que se ofrecieron a la madre tierra.
Los nietos de la compositora, instituciones oficiales del medio y empresas patrocinadoras, rindieron su homenaje a Amaranto por tantos años de incansable labor en defensa de las tradiciones criollas y en particular jujeñas.





